Música Española del siglo XX

Tal y como hemos visto en el tema anterior, la situación de la música española a finales del siglo XIX no era muy buena. La vida musical estaba dominada por la zarzuela y por la ópera italiana y como no teníamos orquestas sinfónicas estables, pues no se conocía el repertorio del siglo XIX de la música que se hacía para orquesta en el resto de Europa.
Menos mal, como también hemos visto ya, que esta situación empezó a cambiar cuando Felipe Pedrell, con su manifiesto “Por nuestra música”, y algunos compositores más, se empeñaron en mejorar la vida musical española.
Pues bien, para estudiar los importantes cambios que se avecinaban para nuestra música, distinguiremos tres grupos principales de compositores: la generación de los maestros, la generación del 27 o de la República y la generación del 51.
La Generación de los Maestros
El principal compositor de esta generación y el más importante además de todo el siglo es Manuel de Falla y Mateu, nacido en Cádiz. Falla fue un fiel discípulo de Pedrell, y , como éste había sugerido en su importante manifiesto, se decidió a hacer una música, que si bien, estuviese enraizada en el folklore español, también estuviera influida por los movimientos musicales que se estaban dando en Europa en aquellos momentos, como el impresionismo, con lo cual, la música resultante sería una música que aunque tenía reminiscencias españolas, iría mucho más allá y se elevaría hacia lo universal.
Su primera obra importante fue La vida Breve que se estrenó en Francia, pues estuvo pasando una parte de sus vida en París. Cuando volvió a Madrid, compuso Noche en los jardines de España, de influencia impresionista, El amor brujo con su conocida “Danza del fuego” y El sombrero de tres picos.
Después de 1920, Falla dejó de lado la influencia impresionista para hacer un giro en su música hacia lo clásico, que era lo que estaban haciendo los compositores extranjeros en el resto de Europa. De esta época es El retablo de Maese Pedro que está basado en un episodio del Quijote.
En 1939 , cuando acabó la Guerra Civil española, Falla, como muchos otros artistas e intelectuales, se tuvo que ir de España, y se marchó a Argentina, donde murió en 1946.
Aunque Falla fue el compositor más importante de esta generación , también debemos mencionar a otros compositores como el vasco Jesús Guridi y el sevillano Joaquín Turina.
En música para teatro, como el Género Chico había decaído a finales del siglo XIX, pues volvió a resurgir la Zarzuela “grande” en tres actos, que fue la que predominó en estos años con obras como “Doña Francisquita” de Amadeo Vives.
Generación del 27
Estos compositores fueron contemporáneos a la generación literaria del mismo nombre, la generación del 27, que contaba con escritores como Federico García Lorca, por cierto, muy aficionado a la música. Así, esta generación recibe el nombre de generación del 27 por las importantes similitudes y relaciones que los compositores madrileños mantuvieron con los miembros de la generación literaria del mismo nombre. La guerra civil hizo que se tuvieran que exiliar con lo que se perdió su influencia en la evolución de la música española que se hizo después.
Los compositores de esta generación arrinconaron definitivamente ese nacionalismo o recuerdo folklórico que aparecía en las obras de los autores de la generación anterior y se decidieron a introducir la vanguardia musical europea en la música española.
Destacaron, en el Grupo de Madrid, que incluía a los poetas Guillén y García Lorca, los hermanos Rodolfo y Ernesto Halffter y Salvador Bacarisse y en Cataluña destacó sobre todo Federico Mompou, autor que se distinguió sobre todo por su música para piano, que se cuenta entre lo mejor del siglo.
Antes de llegar ya a la tercera y última generación de compositores, debemos señalar a una serie de músicos que actuaron de puente entre la generación del 27 y la del 51, entre los que destacan Joaquin Rodrigo, valenciano, autor del célebre Concierto de Aranjuez, uno de los éxitos más notables de la música española, y el catalán Xavier Montsalvatge cuya obra más famosas son las Canciones negras.
Aunque se siguió haciendo zarzuela “grande”, tras la guerra civil, con la competencia del cine y de otros espectáculos como la revista o los musicales, la zarzuela inició su decadencia y poco después desapareció como género musical vivo.
Generación del 51
En los años 50 surgió una nueva generación de compositores que, nacidos en torno a 1930, consiguieron situar de nuevo la música española en conexión con la vanguardia musical europea. Son conocidos habitualmente como la Generación del 51 y entre ellos citaremos a Juan Hidalgo, Carmelo Bernaola, Antón García Abril y Tomás Marco.

A partir de entonces, y aún con grandes problemas, la composición española se normaliza, integrándose en las grandes corrientes de la composición europea.

Etiquetas:

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: