La Música en el siglo XIX

El siglo XIX fue una época muy intensa tanto social como artísticamente; surgirán muchos acontecimientos sociales y corrientes artísticas entre las que destacan el Romanticismo, el Nacionalismo y el Impresionismo.

Estructura social

En el aspecto social puede decirse que a partir de la Revolución Francesa (1789) comienza una etapa de revoluciones en Europa. Estos acontecimientos dan a la sociedad un sentimiento de nostalgia y de necesidad de cambio continua. Triunfan las ideas que ensalzan la libertada y el individualismo, dando lugar a una nueva imagen del mundo en la que surgen con fuerza los nacionalismos, como búsqueda de las propias raíces de cada nación. Estas ideas son contrarias a las que había en el siglo anterior (siglo XVIII) donde predominaba una idea de imperio unificador.
En este siglo XIX se produce la Revolución Industrial, que da lugar a la expansión comercial por todo el mundo y la colonización de otros continentes como África y parte de Asia. Se produce la independencia de las colonias españolas de América (1898), se imponen las ideas del liberalismo y en política se ensaya el sistema de democracia parlamentaria.

Arte

Los movimientos artísticos de este siglo XIX que surgen con más fuerza se centrarán en tres que, cronológicamente, son:
1. Romanticismo: Movimiento individualista que se basa en la conquista de los valores espirituales y en la libertad del individuo.
2. Nacionalismo: Movimiento que busca la afirmación del arte nacional y permite a los países liberarse de una colonización artística que se había estado produciendo durante muchos años desde Alemania, Francia y Austria principalmente.
3. Impresionismo: Movimiento inconformista y renovador que partiendo de la pintura francesa (Monet, Renoir, Cèzanne…) se transmite a las otras artes. En pintura se busca la impresión por el color, despreciando la composición y el Sibujo. En música se intenta buscar también la impresión de los sonidos en sí, prescindiendo de la melodía. Su máximo exponente será Claude Debussy.

Música

Los deseos de libertad del Romanticismo producen una situación determinante en la vida de los músicos y es el hecho de no estar en exclusiva al servicio de la Iglesia y de la Monarquía: desde Beethoven el músico será libre de componer según su propia decisión, pensando en él mismo.
– Hay mayor libertad en las formas musicales, en los estilos y en las armonías. Ya no es todo tan simétrico y medido como lo era en el Clasicismo.
– Surgen pequeñas formas musicales como el lied, los nocturnos, las fantasías, las baladas…
– Las sinfonías, los conciertos y la ópera adquieren gran brillantez.
– Los compositores valoran muchísimo el folklore nacional, intentan poner en sus obras elementos que muestren sus nacionalidad y sus tradiciones populares. También introducen melodías apasionadas, de gran romanticismo…
– Aparece la música programática, aquella que se basa en un guión literario, pictórico o descriptivo.
– El virtuosismo en la interpretación se lleva al límite, sobre todo en el piano que es el instrumento rey de esta época.

 EL ROMANTICISMO

La concepción romántica de la música:
Para los músicos del siglo XIX la música debía intentar expresar aquello que no se podía expresar con palabras, es el arte de los sentimientos y las intuiciones, es algo que sugiere no se sabe muy bien qué, pero que puede llegar a conmover lo más hondo de nuestra forma de sentir.
Por su propia naturaleza de ser un arte que va más allá de las palabras porque, de hecho expresa ideas y sentimientos sin necesidad de ellas, la música se convirtió en la más romántica de las artes.
Los músicos románticos tomaron como referencia a Beethoven y, como él, pensaban que el artista tiene que ser alguien capaz de volcar en su música todo su mundo interior. No puede ser un artesano que trabaja por encargo, para una ocasión concreta. Al contrario, el artista debe tener algo persona que decir, debe transmitir un mensaje una confesión de sus sentimientos, de su mundo interior, de su forma de ver el mundo, y el destinatario de ese mensaje no puede ser otro que la Humanidad entera y el Futuro. Así que su vida tiene que estar a la altura de la música.

El artista romántico:
El artista romántico se consideraba a sí mismo y era considerado por los demás de diferente condición al resto de las personas, dotado de una sensibilidad especial, capaz de intuir, mediante la inspiración, lo que los demás no podían, y cuya misión es expresar y transmitir a los demás esas intuiciones por medio de su arte.
De hecho, cada artista se manifestó a su manera, siguiendo comportamientos muy diversos. Algunos, como Frederic Chopin, casi se escondían defendiendo su intimidad y su mundo interior. Otros, como Franz Liszt, quizá el más grande pianista que haya existido nunca, recorrieron Europa durante años entusiasmando al público.
De Niccolo Paganini, violinista de prodigioso virtuosismo, se contaban leyendas tan disparatadas como que había sellado un pacto con el diablo, única explicación posible para que un ser humano pudiese interpretar una música tan difícil, ardiente y apasionada.
La generalización del concierto y la ópera comercial fueron las circunstancias que permitieron a los compositores prescindir del viejo sistema del mecenazgo y pasar a depender directamente de la venta y ejecución pública de sus obras en un mundo nuevo que, tras el triunfo de la burguesía en la Revolución Francesa, pasó a regirse económicamente mediante las leyes del mercado.

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