El Clasicismo

El Clasicismo es un período de corta duración (desde 1750, año en que fallece Bach, hasta principios de 1800 más o menos).

Situación social: La Ilustración.

El siglo XVIII es el siglo de la Ilustración, término que describe la creencia que había
en ese siglo en la razón para conseguir la felicidad humana mediante el completo dominio de la naturaleza, basando sus ideas en la educación (las “luces” de la razón contra las “tinieblas” de la ignorancia) y la libertad política. Filósofos como Rousseau o Voltaire buscan respuestas racionales a las dificultades que se les presentaban en la política, la religión, la vida social y el arte. Esta concepción ilustrada de las cosas fue aceptada por una clase social, la burguesía, y las teorías que tenían sobre los derechos del hombre influirían en una gran convulsión social que culminará con la Revolución francesa en 1789.

La Música del Clasicismo.

Mientras Bach y Haendel, a principios del siglo XVIII, componían sus obras, muchos otros autores trabajaban ya en un estilo diferente. Entre 1750 y 1800 ese estilo se impuso completamente y se conoce con el nombre de Clasicismo. Tres gigantes dominaron este período musical: Haydn, Mozart y Beethoven, y los tres vivieron en la misma ciudad: Viena.
Los ideales de la Ilustración también se reflejaron en la música. Frente a las complejidades barrocas, se hizo una música racional, agradable, comprensible para cualquier persona. Si en el Barroco teníamos la técnica del contrapunto o del estilo fugado donde las voces se iban superponiendo, la música del Clasicismo tomó como objetivos la claridad, el buen gusto, la proporción y la elegancia. El nuevo estilo impulsó también una nueva textura, la homofonía o melodía acompañada, donde una sola melodía destacaba sobre un único acompañamiento que ya no llevaba bajo continuo. Así, frente a la melodía continua del barroco que no tenía casi interrupción hasta el final de la obra, en el clasicismo eran típicas las frases cortas de dos o cuatro compases, fácilmente reconocibles, equilibrada una contra otra como pregunta-respuesta musical y acompañadas por acordes.
Se edificaron teatros y salas de concierto donde el gran público podía asistir a las representaciones. Los centros musicales europeos fueron Alemania (Mannheim) y Viena. En cuanto a las formas musicales, fueron la sonata y la sinfonía las que tuvieron mayor auge.

Cambios en la función social del compositor.

Resulta verdaderamente curioso comprobar hasta qué punto fueron diferentes las relaciones de los tres grandes músicos de este período con la sociedad de su época.

FRANZ JOSEPH HAYDN (Rohrau, 1732- Viena, 1809), el mayor de los tres, entró con 29 años al servicio del príncipe Esterhàzy, jefe de una de las familias más ricas y poderosas de la nobleza, y pasó cerca de 30 años a su servicio, obligado a componer cualquier tipo de música que se le solicitaba, aunque con unas buenas condiciones de trabajo. Con el tiempo, su fama se extendió por toda Europa y llegó incluso a recibir un Doctorado en Música por la Universidad de Oxford, en Inglaterra, pero él siempre vistió el uniforme que le acreditaba como sirviente, aunque fuera un “sirviente de música” hasta su muerte a los 77 años.

Haydn perfeccionó la sinfonía. Trabajó magistralmente los desarrollos temáticos: sus frases musicales son cortas y de gran claridad, con melodías sencillas y alegres, que en algunos casos tienen origen popular. Su carácter alegre y bonachón se deja entrever en toda su producción, así como el conocimiento de los instrumentos de la orquesta.

Compuso 104 sinfonías, muchas de ellas conocidas por sus sobrenombre: Sinfonía militar, Oxford, De los niños, De los adioses, Del reloj, etc. Dentro de la música de cámara perfeccionó y dio forma definitiva al cuarteto de cuerda, para el que escribió 83 obras. También escribió varios tríos y sonatas para diferentes instrumentos. En el campo de la música vocal escribió misas, cantatas y oratorios, como por ejemplo, La creación, Las estaciones Las siete palabras de Cristo en la cruz, compuesta para la catedral de Cádiz.

WOLFGANG AMADEUS MOZART (Salzburgo, 1756- Viena, 1791) fue un hombre mucho más complicado, más pasional, entregado completamente a su arte, pero con dificultades para desenvolverse en su vida profesional. Dotado de un talento excepcional, recorrió Europa durante años como niño prodigio, asombrando a las más ilustres cortes, teatros y salones aristocráticos. Vivió sólo 35 años pero, a diferencia de Haydn, se rebeló desde muy joven a ese sistema de patronazgo que le habría condenado a vivir toda su vida en Salzburgo, su ciudad natal, trabajando al servicio de un noble o del Arzobispo. Su actitud rebelde hizo que lo expulsaran del cargo que tenía y que se fuera a vivir a Viena, tal y como él deseaba, pero a merced del éxito o del fracaso de sus obras. Sus éxitos le acarrearon intrigas y envidias que fueron amargando su vida. La muerte le sobrevino escribiendo un Requiem encargado por un misterioso personaje, que el maestro creyó venido del más allá para anunciarle el fin de su vida.

Tras unos años de relativo éxito, en el momento de su muerte se encontraba en una difícil situación económica. Fue enterrado en una fosa común.

A pesar de su corta existencia, Mozart creó más de 750 obras. En su música sorprende la ternura, naturalidad y espontaneidad. Su facilidad de asimilación y sus numerosos viajes le hicieron poseer un estilo donde la vena melódica italiana se entremezcla con la elegancia francesa y con la rigurosidad del sincronismo germano. Sus formas son muy claras y su música posee una pureza que supera la de Haydn.

 

Aquí tenéis un vídeo correspondiente a la película Amadeus,  (1984, dirigida por Milos Forman) donde vemos la presentación de Mozart ante el emperador. Salieri le ha compuesto una obrita de bienvenida que finalmente ha insistido en tocar el propio emperador y que Mozart sólo ha podido escuchar desde el pasillo… Atentos a su oído!

Dentro de su obra instrumental destacan sus sonatas para piano y sonatas para violín y piano, sus 25 conciertos para piano y orquesta, 13 conciertos para violín y orquesta y 12 para diferentes instrumentos. Dentro de la música de cámara escribió innumerables quintetos, cuartetos y tríos. Compuso 49 sinfonías, todas ellas de corte refinado y aristocrático. Por sólo citar las más conocidas, podría la núm. 40 en Sol M, la núm. 41, Júpiter; núm. 38, Praga; núm. 35, Haffner; núm. 36, Linz y la núm. 39 en Mi b.

En música dramática escribió óperas sobre temas tradicionales como Mitrídates, o La clemencia de Tito, pero sus temas mayoritarios son de origen popular: Don Juan y La flauta mágica. Otras óperas importantes son Las bodas de Fígaro y El rapto del serrallo.
Con Beethoven, que tenía sólo 14 años menos que Mozart, el compositor dejó de ser un artesano al servicio de un patrón noble, que compone sus obras para ser oídas una o dos veces como mucho con motivo de alguna ocasión especial, para convertirse en un artista, es decir, en un profesional cuyas obras se publican y venden en el mercado libre y que escribe para un público universal, para la posteridad, sin seguir los gustos de un patrón que lo tenga a su servicio. Por eso, frente a las 104 sinfonías de Haydn y las 49 de Mozart, Beethoven escribió sólo 9 en toda su vida, porque para él cada obra era única e irrepetible, y sentía que tenía que madurarla y corregirla el tiempo que fuese necesario, incluso durante años, hasta quedar plenamente satisfecho.

LUDWIG VAN BEETHOVEN (Bonn, 1770 – Viena, 1827) fue un músico que vivió entre dos siglos, entre dos épocas: Clasicismo y Romanticismo. Dentro de su producción musical podemos distinguir los siguientes períodos creativos:

  • Primer período: conclusión del Clasicismo (hasta 1800 más o menos) : Bajo la influencia de Mozart y Haydn escribió la Primera y Segunda sinfonías, los seis primeros Cuartetos y las diez primeras Sonatas para piano, entre las que destaca la Patética, de hondo sentido dramático.
  • Segundo período: la transición (hasta 1815 aproximadamente): En este período las obras musicales de Beethoven manifiestan ya características románticas: Compuso la Tercera sinfonía (“Heroica”), dedicada en un principio a Napoleón Bonaparte, aunque luego rompió la dedicatoria; la Quinta (“Destino”), la Sexta (“Pastoral”), donde evidencia el triunfo de la naturaleza; y la Séptima, que es un canto a la libertad. Así mismo, la Sonata número 28,  el Concierto “Emperador” para piano, la ópera Fidelio, en la que canta a la libertad frente a la tiranía, y los Cuartetos, hasta el número 11.
  • Tercer período: integración en el romanticismo (1815-1827): Compuso su obra cumbre,  la Novena sinfonía, en la que en su cuarto movimiento introdujo la voz humana cantando la “Oda a la alegría” de Schiller, que es un canto de amor a la humanidad, un grito de fraternidad que sublima el dolor y se hace alegría y esperanza. También en este período escribió su Missa Solemnis, las Sonatas 28 a 32 y los últimos Cuartetos, considerados com obra capital de la música para cuerda, en los que rompe la forma clásica de los cuatro movimientos.

Os recomiendo encarecidamente que escuchéis a Beethoven. Como precursor que fue del romanticismo, llega con su música donde no llegan las palabras. Como ejemplo de esto, imaginemos cómo fue el estreno de la 9ª Sinfonía,  cómo Beethoven nos cuenta con su música lo que no hizo con palabras… La película “Amada Inmortal” (1994, dirigida por Bernard Rose) nos ayuda a vivir ese momento en la escena del estreno de la sinfonía “Coral”:

En esta escena de la misma película, la que iba a convertirse en su esposa descubre con su padre la dolorosa enfermedad que padece Ludwig… Suena la sonata para piano Claro de Luna:

Arte

Los artistas se inspiran en la cultura antigua de Grecia y Roma, buscando la sencillez y perfección en las formas. Comienzan a desvincularse de la Iglesia y de la Monarquía; con su arte buscan crear una armonía que sea capaz de agradar a todos los hombres y mujeres.
En los edificios más representativos se utilizan columnas, frontones y cúpulas que recuerdan a la arquitectura clásica de Grecia y Roma. En la escultura se utilizan mármoles y atuendos que recuerdan vivamente a los clásicos. En todos ellos se persigue un conjunto de proporciones armónicas. Alemania se convierte en el centro intelectual y artístico con filósofos como Kant (1724-1804) y escritores como Goethe (1749-1832) y Schiller (1759-1805) de quien Beethoven, como hemos comentado más arriba,  utilizó su “Oda a la Alegría” como texto para su novena sinfonía.

Os dejo aquí un divertido capítulo de La Pantera Rosa, “Sinfonía Rosa”, donde intenta boicotear con su música el concierto de la Quinta Sinfonía de Beethoven…;)

Músicos españoles

Por último, aunque realmente nuestros músicos quedaran algo eclipsados por la genialidad de los tres “grandes”,vamos a recordar a compositores como Domenico Scarlatti ( Nápoles 1685- Madrid 1757 ), músico italiano que realizó su carrera en España al servicio de la reina Bárbara de Braganza, que fue la figura de la transición del Barroco al Clasicismo y que ejerció una gran influencia entre sus sucesores, autores del Clasicismo ya propiamente dicho. Entre ellos se encuentra Antonio Soler (Olot 1729- El Escorial 1783 ), considerado gran compositor de sonatas y máxima figura de esta época.

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